De Memoria sin Tiempo, a tiempo sin memoria


(En marzo de este año escribí este texto, pero recién ahora lo publico, con algunas correcciones.) 


Espacios construidos para evocar la memoria de las víctimas de la represión ilegal de la última dictadura fueron retirados o modificados hasta borrarles su identidad en los últimos años. Las medidas dieron por tierra con una ordenanza que declaraba a Villa María "Ciudad de la Memoria" por la presencia en un sector junto al río de esas esculturas que hoy no están o se los ve sustancialmente alteradas.



Con la remodelación de la Costanera, al monumento Memoria sin Tiempo se le quitaron los carteles que explicaban su sentido y su entorno se transformó totalmente. Siete rocas gigantes en círculo evocan con sus nombres tallados a sendos desaparecidos. En el centro, un reloj de sol. Fue una creación de la cantante Liliana Felipe y Jesusa Rodriguez, radicadas en México. Felipe tiene una hermana y cuñado desparecidos.

En diciembre de 2012 ambas estuvieron en la ciudad y vieron los cambios. "Creemos que los monumentos deben acompañar la vida de la comunidad y ésta debe modificarlo si así lo requiere, pero también creemos que cuando se hace una ‘mejora' es para que algo esté mejor. Memoria sin Tiempo no estaba mejor", me respondieron desde México a una consulta por correo electrónico sobre las modificaciones producidas.

Entre otros aspectos, se agregó una fuente de agua, y se quitaron un texto escrito especialmente por Roberto Fontanarrosa y una explicación del porqué de la obra. Las artistas pidieron "devolver al monumento su cualidad original de espacio de memoria y no tratarlo de ocultar como si fuera una fuente de ornato".

Las artistas también expresaron su deseo de que se regraben los nombres y agreguen los apellidos y semblanzas de cada desaparecido. Sugirieron volver a poner césped en el círculo interior "para que los niños puedan jugar en las piedras, trepar y bajar sin que se lastimen. Actualmente la remodelación se ha vuelto peligrosa para los pequeños", afirmaron.

Todas las referencias fueron reemplazadas por un monolito de mármol que menciona la obra de remodelación de la costanera en general, pero omite toda relación a los desaparecidos.

En las cercanías había otra placa que recordaba al fotógrafo José Luis Cabezas, asesinado mafiosamente en Pinamar en 1997. Cada 25 de enero se hacían allí actos en su memoria. Ya tampoco está.


Otro de los símbolos que recordaba a las víctimas de la dictadura era la escultura Nunca Más, inaugurada a 21 años del golpe. Era una mujer embarazada con los ojos tapados y tenía una placa con los nombres de todos los desaparecidos de Villa María. Estaba en lo que hoy es el acceso al nuevo puente, a unos 500 metros de Memoria sin Tiempo.

En 2010, la escultura fue arrancada y arrojada por partes sobre un montón de escombros en el patio de la escuela de Bellas Artes (Leer: ¿Cuántas veces nunca más?). Allí quedó meses, mientras su autora había pedido que se la llevaran para restaurarla. "La escultura refleja el dolor y la angustia de un pueblo sometido durante la dictadura y anhela dejar una enseñanza profundo y un mensaje para quienes ocupan cargos relevantes desde donde deciden políticas que marcan la vida de las personas", describió en 2008 Elvio Omar Toscano, miembro del Concejo de Presidencia de Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.

Desde el municipio aseguraron recientemente que la escultura está siendo reparada y el 10 de diciembre se volverá a emplazar.

El 22 de marzo de 2001, el Concejo Deliberante sancionó la ordenanza 4.786, que declaró a Villa María "Ciudad de la Memoria". Fue un reconocimiento a estas esculturas en la zona de la costenera comprendida entre las avenidas Nacionas Unidas y Dante Alighieri. A poco más de una década, la memoria de la víctimas de la dictadura se pierde en el olvido.






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