Primero el huevo y después la gallina


Las costumbres y creencias de una comunidad pueden incidir fuertemente en los precios de mercado. Un ejemplo de eso me lo contaron dos productores de huevos cuando visité una granja en Oncativo. Mientras hacíamos la nota para La Voz del Interior, comentaron que en Argentina, cuando una gallina termina su ciclo productivo a los dos años de vida, su precio de reventa es bajo, unos 2,5 pesos: la mitad de lo que el productor paga por un ave nueva por criar. En Perú es al revés: vale el doble. ¿Cuál es la clave?


Esto ocurre porque los peruanos consideran al caldo de gallina como un reconstituyente energético muy efectivo para recuperarse luego de un día de esfuerzo y trabajo. Lo consumen casi a diario. La gallina es muy buscada y esto beneficia a los productores avícolas de ese país. Con cada gallina adulta que venden pueden comprar dos ejemplares pequeños, lo que les permite recomponer rápidamente su plantel de ponedoras. Y todos los peruanos contentos.
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