La autopista y el mito de la seguridad vial

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A cada tramo que se inauguraba de la autopista Córdoba-Rosario dentro de la provincía, se le añadía el comentario de que el avance de la obra contribuiría a reducir las muertes por siniestros de tránsito a los que nos tenía acostumbrados la vieja ruta nacional 9. Las estadísticas demuestran que nada de eso pasó. Ahora los muertos se siembran en la vía rápida, y son cada vez más.



El informe anual de La Voz del Interior sobre las víctimas fatales del tránsito y rutas y calles de Córdoba es más que significativo para constatarlo. No son números estimativos, sino que se pueden verificar nombres, fechas, lugares precisos donde ocurrieron. En los últimos cinco años, poco cambió con la autopista, remarca el informe publicado en suplemento especial que acompaña la edición de papel del 2 de enero de 2012.

Según esos datos, desde 2007 a 2009, cuando la autopista avanzó desde Oncativo hasta Bell Ville, la cifra de muertos fue bajando levemente, de 10 a 6 por año. Coincidió que en el mismo período hubo también menos muertos sobre la vieja ruta 9, que pasaron de 40 a 23 por año.

Las estadísticas estallaron cuando la obra se extendió hasta Leones y luego hacia el límite provincial con Santa Fe. La ruta 9, con menos tránsito, pasó de 23 a 15 muertos si se contabilizan los últimos dos años. En cambio en la autopista, la cifra fatales explotaron. En 2009 habían sido seis, en 2010 pasaron a 14 y en 2011 murieron 22 personas. Un aumento del  366% en las muertes por tránsito en tres años. 

Es difícil creer que una obra que ofrece de por sí un transitar más seguro que la estrecha ruta 9 pueda provocar tantas muertes. La falta de obras complementarias y controles pueden estar entre las incidencias. Pero evidentemente lo que no ha cambiado es la conducta de quienes van al volante de los vehículos. Manejando así, no hay autopista que valga.


Nota relacionada: En 2011 hubo 500 muertos en tragedias viales
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