La incómoda tarea de controlar al jefe

No es la primera vez que desde un balance de tareas de la Auditoría General se buscar darle a ese organismo un perfil diferente al que le atribuye la Carta Orgánica Municipal. Lo expresó el auditor saliente, Ricardo Borsatto, en un modo similar al que lo había dicho ya su antecesor, José Carignano. ¿Porqué esa insistencia?



Cualquier ciudadano que lea los cuatro artículos relativos al cargo de auditor municipal, podrá advertir claramente que tiene como función principal y específica, justamente auditar, controlar, verificar que el resto de la estructura municipal cumpla con sus deberes y funciones, con transparencia y corrección.

Las estadísticas de las sucesivas gestiones fueron sumando cada vez más expedientes de trámites que ponen la lupa en servicios de empresas de alcance nacional o multinacional, y tal vez alguna provincial. Encima, con un relativo éxito, salvo que alguna disposición nacional sirva de paraguas. En ese caso, la auditoría se vuelve una mera ventanilla de trámites y correo.

Muy pocas fueron las ocasiones en las que algún auditor municipal intentó avanzar sobre algún servicio público, área o funcionario local.

Debe ser muy difícil y complicado ponerse en esa incómoda tarea, cuando el cargo de quien debe controlar al intendente surge de la misma boleta electoral que el principal mandatario. Un cargo que desde que fue creado, surgió de la designación a dedo y que siempre recayó en alguien que venía del mismo partido o la misma administración gobernante, y terminaba luego ocupando un cargo en ella, casi como un seguro de retiro. En una ciudad que las aspiraciones de ascenso político pasan por las decisiones de una, o a los sumo dos personas, nadie se atreve a morderle la mano al amo.

Por eso es mucho menos incómodo postularse para resolver derechos de consumidores, que la mayoría de las veces se pierden en una arquitectura legal y burocrática que invitan más a desistir que a insistir en reclamar lo que corresponde.

Sería muy interesante ver algún auditor cumplir con apenas esos cuatro artículos de la Carta Orgánica que le dan sentido.



Para leer: Carta Orgánica Municipal de Villa María

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