De Bruno: No le gritaría un gol a Talleres

Luciano de Bruno es uno de los últimos en entrar a la práctica en el predio que Alumni construye en el barrio Las Acacias. Mientras sus compañeros ya disputan un fútbol-tenis en una de las canchas auxiliares, el ex Talleres hace un alto antes de ingresar para hablar con Mundo D. Es el único de los cuatro refuerzos que trajo el equipo villamariense para esta campaña que todavía no debutó.

Si antes de mañana llega el pase desde Ecuador (el presidente albirrojo Guillermo Morelatto aseguró que lo habilitarán hoy), será de la partida que el sábado enfrente a Talleres en Plaza Ocampo.

Nada más y nada menos en su regreso al fútbol argentino que pararse frente a la camiseta con la que confiesa haber vivido el mejor año de su vida como futbolista. “Nunca le gritaría un gol a Talleres”, dice, por el respeto que le tiene al club y a la hinchada. “En ese año que estuve adentro hubo un amor inexplicable con la gente por todo lo que pasé con el grupo, los compañeros y mi familia. Es inolvidable”, asegura siete años después.



El rosarino De Bruno tiene 32 años y firmó con Alumni por esta temporada. Dice que esta etapa “es todo un desafío porque el equipo está último y hay que dar una mano para que pueda salvarse del descenso”.

Al momento de hablar con este diario todavía estaba a la espera del pase que lo autorice a jugar. “Igual ya tengo la cabeza puesta en el partido que viene”, afirma De Bruno.

Si el debut se da este sábado, no será uno cualquiera. “Talleres fue donde mejor estuve en todo sentido y pude desempeñar mi mejor año como futbolista. La gente siempre me trató bien. Obviamente que pasaron muchos años y fue una etapa con un final que nadie se esperaba.

Pero fue la última vez que la gente de Talleres tuvo un año de tantas alegrías. No se logró el objetivo de salvarnos del descenso, pero perdimos un solo partido de local y había 40 mil personas cada fecha de local y viajaban muchos de visitante”, enfatiza.

De Bruno habla del año 2004, en el que Talleres logró ubicarse tercero en Primera División, aunque luego terminara perdiendo la categoría, complicado por los números del descenso y ante un Argentinos Juniors que se quedó con la promoción.

“A veces, la gente se queda con la última imagen, pero el plantel de ese año no tuvo nada que ver con el descenso, porque el cómputo se toma con los últimos tres años. Para mí, ese año es uno de los mejores recuerdos que tengo”, analiza el volante.

De Bruno dice que le tiene “todo el respeto” a la hinchada de Talleres y que tal vez el sábado les resulte indiferente a unos y algún otro hasta lo insulte. “El fútbol es así. No creo que la gente venga a aplaudirme porque aquel final no fue lo esperado, pero yo juego con los botines y trato de no escuchar”, aclara sin medias tintas.

Entre dos amores

Si se le pregunta a Luciano por una posible vuelta a Talleres en algún momento, enseguida revela que “las ganas siempre están, lo mismo que a Rosario Central”, el club en el que se inició. “Son los dos equipos que marcaron mi carrera. Obviamente que mi edad no es la misma, pero siempre hay una esperanza (de volver)”, comenta.

“A los únicos equipos que no les gritaría goles son Talleres y Central. Con ellos me siento identificado. Es algo que no se explica. Hubo un amor muy especial por lo que pasé con mi familia y mis compañeros. Fue un año inolvidable que me hizo sentir por Talleres lo mismo que por Central, donde estuve ocho años”, agrega el volante que también jugó en Lanús, Tiro Federal y Gimnasia y Esgrima de Jujuy, además de equipos de México, Israel, Chipre y Ecuador.

Ahora la cabeza y el cuerpo de Luciano De Bruno están puestos en Alumni, un equipo al que define como “humilde, al que lamentablemente se le dio algo raro con los resultados”. Confía que con los cuatro refuerzos se ganará presencia en la cancha. “(Leonardo) Abálsamo ya arrancó con un gol y los otros chicos (Renato Riggio y Sergio Zanabria) debutaron muy bien. Venimos a sumar y estaremos dentro de la cancha para apostar a eso”, concluyó el jugador.

* Nota publicada en la revista Mundo D, que edita La Voz del Interior, el jueves 27 de enero de 2010. Ver nota online.
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