Si ser gorilas es creer que la distribución de la riqueza no es retórica pirotécnica sino una verdadera política de estado, somos gorilas.
Si ser gorilas es cuestionar el enriquecimiento de funcionarios cuyos ingresos declarados no se corresponden con su modo de vida, aunque se hagan los progresistas, somos gorilas
Si ser gorilas es estar en la vereda de enfrente del sindicalismo empresarial, que no representa los intereses de los trabajadores sino que se sirve de ellos para subsistir y negociar fondos millonarios, somos gorilas
Si ser gorilas es tener la convicción de que es prioritaria la construcción de viviendas para los que menos tienen antes que el supercaro-carísimo techo del anfiteatro, somos gorilas.
Si ser gorilas es creer que no se puede cobrar los mismos impuestos a un productor pequeño que a un pool sojero amigo, somos gorilas
Si ser gorilas es sostener que no hay justicia social cuando más del 30% de la población vive en la pobreza, somos gorilas.
Si ser gorilas es sentir asco ante el uso del clientelismo tanto para los humildes como para el ingreso al empleo público, somos gorilas.
Si ser gorilas es criticar a los ahora devenidos progresistas , que antes eran menemistas y acompañaron el desguace de la argentina, somos gorilas
Si ser gorilas es disentir, somos gorilas
Estos gorilas siguen creyendo que la Argentina puede ser más justa, más solidaria y más democrática cuando incluya a los excluidos, pero no en las “referencias del discurso setentista”, sino en el cambio estructural de la práctica política y del desarrollo económico.
No será que los gorilas son ellos???? (*)
(*) Texto del programa Un Día Más (Radio Neo 102.9 Mhz.), leído el sábado 21 de noviembre en respuesta a los calificativos anónimos recibidos por cuestionar el vigente modelo político nacional y local.
2 comentarios:
YO TAMBIEN SOY GORILA!
muy buena la entrada. saludos
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