Pueblo del dolor

No salieron a quemar nada ni pedir que se vaya nadie. Se reunieron en la plaza, compartieron el dolor, conversaron y se unieron para tratar de seguir adelante. En el pueblo de La Laguna, donde viven unas 1.500 personas y todos los chicos van solos a la escuela, juegan a cualquier hora en plaza y se conocen entre todos, uno de esos niños fue brutalmente golpeado y violado cuando caminaba por sus veredas, una mañana de domingo.

Estas cosas golpean duro, y más duro todavía cuando todos saben que podría haber sido cualquiera de esos niños que viven su infancia tranquilos por las calles del lugar. "Nos robaron la infancia", exclamaba uno de ellos. Primó el acompañamiento entre todos y el acuerdo para cuidarse mutuamente y ayudar a mantener esa paz de pueblo chico. La Policía temía que la hicieran blanco de las críticas, pero la gente, desde su dolor, sólo pensaba en la paz.

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(Foto: Darío Galiano para La Voz del Interior)
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