Que el último apague la luz...

Los concejales de Villa María dieron en el mediodía del miércoles 7 de noviembre una clase de celeridad, efectividad y eficiencia (que rima con obediencia), pocas veces demostrada en estos cuatro años en los que cobraron unos 2600 pesos por mes para representarnos.

En no mucho más que una hora, levantaron unas cuarenta veces la mano para aprobar, no sólo el aumento de gastos y de impuestos para el año 2008, sino la creación de entes y empresas que manejarán millones de pesos de fondos públicos quien sabe por cuánto tiempo. No hubo discusión ni debate en el "deliberante". Y en algunos casos ni siquiera se fundamentaron en sala proyectos a los que nadie accedió todavía, salvo los propios concejales, dos días antes.

Algo curioso: la única voz de oposición surgió del bloque oficialista, mientras que los bloques opositores se encargaron, uno a uno, de replicar esa disidencia a los proyectos enviados por la intendenta Nora Bedano a un mes de devolverle el Sillón de Viñas a su esposo, Eduardo Accastello.

Se les debe agradecer que el poco tiempo empleado por los ediles en aprobar a coro el paquete se podrá traducir en un menor gasto, aunque sea mínimo, para las arcas municipales. Tomaron poco café, no hubo que pagarle horas extras a nadie y casi no se usó el aire acondicionado. Sería bueno que antes de irse, como último esfuercito posible, no se olviden de apagar la luz.
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