"Tenés la libertad, papi"

A las 10.20 de ayer, Rodolfo Delpino llamó por teléfono desde la cárcel a su hijo Marcos para preguntarle si tenía alguna novedad sobre el caso. “No vamos a hacer más nada”, le respondió, tajante, el joven. El silencio en la línea se mantuvo unos segundos y se cortó recién cuando el mayor de los tres hermanos le reveló que era una broma, y que había una buena noticia: “Tenés la libertad, papi”, le informó.
Las hermanas e hijos de Delpino se fueron encontrando en la vereda de Tribunales desde media mañana, a medida que se pasaban la noticia de la inminente liberación. Sus rostros mostraban un entusiasmo y alivio inusual en los últimos 12 meses.
“Lo primero era la liberación de mi papá, pero queremos saber qué pasó con mi mamá”, declaró Marcos a la prensa en medio de las dos horas de espera hasta que se efectivizó la orden del TSJ.
Delpino arribó a las 13 a la fiscalía de Atienza y media hora después dejaba Tribunales acompañado de sus hijos Marcos, Franco y Giselle, sus hermanas Patricia y Analía, y su madre Lilia. En la casa de papá Eduardo (foto) esperaba un asado, el que habían prometido comer juntos cuando “Rodi” saliera el libertad (más información en La Voz del Interior, 12/09/07 - Foto: Darío Galiano / La Voz) .

1 comentario:

Diego Bengoa dijo...

Si algún mérito le faltaba a la entrevista que logró el autor de este blog con Rodolfo Delpino (para La voz), era erigirse en el único testimonio que quedará en la historia de la prensa policial-judicial villamariense sobre el hombre al que la sociedad apuntó (como responsable de la desaparición de su ex mujer), en la cárcel. Es que, seguramente, el productor agropecuario no vuelva a pisar en su vida -al menos por este misterioso caso- un penal, ya que indefectiblemente aparece como remota la eventual presencia de algún indicio fuerte que agrave para el acusado la calificación legal y que lo deje tras las rejas en un hipotético juicio -aunque no se diga abiertamente, la causa tal como está, no llegará a la Cámara del Crimen para ser juzgada.
Por eso, aplausos para la entrevista que logró las primeras palabras públicas del ex esposo de Bessonart desde su detención, y que, tras cartón, terminaron siendo las únicas en su largo paso por la cárcel.
Más allá de ese valor periodístico, tuvo el plus de no contener de ningùn modo expresiones que podrían pasar desapercibidas: impactó, a mi modo de ver, el pedido del imputado para que su ex mujer aparezca, y su confesión de que no le perdonará "haberse ido".