El hospital Pasteur hace agua

La lluvia de esta semana no cayó como una bendición para el Hospital Pasteur: los consultorios de pediatría y la sala de espera de odontología debieron ser clausurados y trasladados por las filtraciones de agua.
Una médica que el martes debía hacer una autopsia tuvo que pedir prestados los instrumentos.
“El forense estaba haciendo una autopsia y justo había una amputación en traumatología. Tenía que esperar que terminaran para que me prestaran las cosas. Y la familia esperando que le entregáramos el cuerpo para sepultarlo...”, relató ayer.
“En la terapia intensiva no hay equipo de ventilación y peligra la bioseguridad. Pueden transmitirse infecciones”, advirtió otro profesional.
Estos fueron algunos de los disparadores para que médicos y enfermeros reactivaran su protesta por las condiciones edilicias y la falta de elementos para trabajar en el hospital villamariense. Ayer acordaron elevar un reclamo legal ante el Ministerio de Salud y para mañana, Día de la Sanidad, convocaron a una nueva asamblea. No atenderán los consultorios externos y amenazan con profundizar las medidas de fuerza.
El director del Pasteur, Guillermo Tomas, sostuvo que su despacho es “de puertas abiertas” y que está siempre dispuesto a escuchar a quien le lleve “una idea para mejorar el hospital”.
Sobre los reclamos, los atribuyó a
“un grupo de gente que manifiesta su descontento pero que nunca se acerca a plantear los problemas antes de las asambleas o que lo llevan a la prensa”. “No entiendo bien adónde se apunta. En otros hospitales donde yo estuve se trabaja diferente”, recalcó el directivo (nota completa en La Voz del Interior, 20/09/07 - Foto: Darío Galiano / La Voz).

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