¿Cuál es el problema con citar la fuente?

En tiempos de Internet, es muy difícil rastrear quién publicó primero tal noticia.

A simple vista, esto parece ser una buena oportunidad para poner en práctica el "copy/paste". Es decir, copiarle a otro lo ya publicado -un texto o una foto- y pegarlo en mi sitio de noticias.

Y así, mostrarme ante mis lectores como el dador primario de una novedad que ya no es tal, pero que busco hacerla parecer de esa manera con el truco de no decir de dónde viene esa información. Oculto que alguien hizo antes que yo un trabajo del que me estoy sirviendo, no sólo sin pagarle, sino también sin otorgarle el crédito que merece.

Además del riesgo de que me descubran y quedar en evidencia como un hurtador de noticias, también incurro en el peligro de estar republicando un dato falso o erróneo. Y allí la falta es doble: No soy honesto con mis lectores ni colegas, y difundo una información no cierta.

Si, en cambio, cito la fuente de la noticia, hasta puedo sacarme el lazo de encima si el dato está mal. Fue él, puedo decir, y quedar a salvo de tachaduras.

Sin embargo, creo que toda esta cuestión de citar la fuente resulta para muchos de una honorabilidad perimida. Si el otro tuvo algún mérito, que no se note, parece ser la clave.

Si hay una ventaja que tiene citar la fuente, es que te permite ser triplemente honesto: con el autor, con el lector y con vos mismo.

Y transparenta la cadena de producción de información, que es algo que también hace mucha falta.